viernes, diciembre 30, 2005

Comunicación y soledad

Sentirse solo en estas fiestas de fin de año es más común de lo que se piensa. Muchas veces la solución está al alcance de la mano y depende de tomar la iniciativa de comunicarse, en vez de concentrarse en sufrir.

Muchos esperan que otros los llamen, los inviten o les escriban y se sientan a pensar cómo es posible que no los recuerden en estas fechas tan importantes. No tienen conciencia alguna de que ellos hacen lo mismo con otros que esperan, como ellos, este contacto.

El problema se produce porque son muchos los que se quejan y pocos los que se comunican con los demás.

La tecnología actual ofrece numerosas formas de estar en contacto con las personas que necesitamos sentir cerca. A menos que desee sufrir y ser víctima, conviene aprovechar las oportunidades que nos ofrece el siglo XXI.

Los que tienen acceso a Internet pueden en esta fecha, saludar a todo el mundo, expresar sentimientos de agradecimiento a los que fueron buenos con ellos durante el año. Haga la experiencia de enviar a otros un regalo tan simple como es una fotografía significativa o una imagen cualquiera que les traiga un lindo recuerdo compartido, o una frase escrita desde el alma. Sentirá de inmediato cómo esa persona se acerca a usted y responde contenta. Y si no lo hace, igual usted se sentirá bien de iniciar ese acercamiento.

Los que no usan Internet pueden llamar por teléfono, invitar o visitar a quienes quieran ver en ese momento. Aunque parezca obvio, son muchos los que no lo hacen y se quejan de que los demás no se les acercan. Lo importante es tomar la iniciativa.

Hace unos años recibí en esta fecha un llamado telefónico de una persona que había conocido en el año y con quien no había mantenido ninguna otra relación más que el acogimiento en un momento de trabajo para ella difícil. Me dijo que había escogido eso como lo mejor de su año y quería agradecérmelo. Ella siempre hacía un gesto así para Navidad o Año Nuevo. Me sentí tan contenta, que nunca lo he olvidado, aunque no la he visto más.

He conocido personas sin hijos ni familiares que viven rodeadas de quienes los quieren, porque han construido el cariño con esfuerzo a través de la entrega y la comunicación. Otras en cambio, pertenecientes a numerosas familias, continúan solas porque no se preocupan más que de quejarse de lo abandonadas que están.

La comunicación, en general, es una acción que depende de dos: el que envía el mensaje y el que lo recibe y responde. También, de lo que se quiera comunicar y de la forma en que las cosas se expresan.

Si lo que dice es agresivo o hiere la sensibilidad de quien lo recibe indudablemente que su comunicación tendrá un efecto negativo y el próximo año, pasará estas fiestas igualmente sólo que ahora.

Comunicarse, con afecto, entregando atención a los demás antes de solicitarla de éstos es una buena forma de superar esta soledad, que depende en gran medida de la actitud personal y la iniciativa.

viernes, diciembre 23, 2005

La importancia de la letra chica en los diarios

Aprender a leer los diarios, incluyendo la letra chica y a descubrir lo que se dice, más allá de las palabras, es parte esencial de una buena información. Puede por lo tanto ser vital para el desarrollo del país ya que tanto el equilibrio del mercado como la democracia funcionan bien, sólo si existe un consumidor-ciudadano bien informado.

Hace unos días leí, con estupor, el título de un medio informativo de alta circulación. Decía con gran seguridad que uno de los candidatos de las elecciones recién pasadas no era apto para ejercer el cargo. Esto, en letras muy grandes acompañado de un epígrafe, en caracteres minúsculos que atribuía la frase a su contendor, el candidato de la otra lista.

El estupor, aunque no la sorpresa, me lo produjo la manera tan mañosa de manejar la información. Aunque después de años observando el comportamiento de los medios, pocas cosas me pueden sorprender.

Al analizar cuidadosamente el tema, se descubre el mundo de intereses, ideológicos y económicos, que se mueve tras la presentación de cada noticia. La forma de titular, de inducir a pensar en una dirección que conviene a los dueños del periódico se hace, además, a la chilena. Todo es y no es, al mismo tiempo.

Las cosas se dicen para que el lector quede con una imagen en la mente, pero a la vez no se percate de la manipulación. Tampoco el afectado puede querellarse o darse por ofendido, porque aunque el pensamiento refleja el del periódico, y ni siquiera está entre comillas lo dice, según la letra chica, alguien externo a la empresa periodística.

Un titular de primera plana y a gran tamaño, impacta al lector común quien da por hecho que lo dicho allí es una verdad irrefutable y lo hace suyo. Pocos se detienen a leer y menos a pensar, que sólo es lo que asegura la persona menos imparcial para dar una opinión: el competidor en las elecciones, .

La única forma de defenderse de esta mala información es una buena educación para leer los periódicos. Para eso es indispensable que el lector aprenda desde la enseñanza media a observar lo que se dice entre líneas.

La información se entrega en los medios de comunicación de acuerdo a los intereses de los dueños, lo que es legítimo, aunque pueda ser muy distante de la realidad que vive el lector. Por eso es vital que este último esté preparado para leer e interpretar los datos que le entregan. Y eso no sucede comúnmente.

Por esa razón, a menudo leen tanto los mensajes periodísticos como los publicitarios con tanta inocencia que los hacen tomar decisiones perjudiciales a sus propios intereses.

TLC con China y adultos mayores

Ser “adulto mayor” en este país es símbolo de decadencia. Al contrario de lo que aquí sucede, en la sociedad China, ser viejo es ser sabio y las personas mayores gozan de una alta jerarquía social.

Los medios de comunicación chilenos tienen una gran responsabilidad en la imagen que proyectan de los adultos mayores, a quienes sólo se les ve bien cuando son parte de una promoción de turismo para tercera edad. La mayoría de los artículos o publicidad que los incluyen, muestran fotos de personas sin dientes, bien arrugadas y, ojalá, mal vestidos o enfermos. Así inspiran en lo que los ven, con mucha suerte, algo de compasión.

La sociedad los ve masivamente así, como consecuencia de lo que a diario muestran los medios de comunicación. Como consecuencia, un día después de cumplir los sesenta, se pasa de persona normal a otra que, con cierto tono despectivo o caritativo, los diarios llaman “ ancianito o abuelito”, aunque no tenga nietos. Ha pasado solo un día desde que se era un ejecutivo de éxito y ahora se forma parte del segmento de tercera edad, al cual se les ofrecen remedios, que muchas veces no necesitan más que los jóvenes, y viajes, que posiblemente no pueden ni desean hacer.

Actualmente en Chile la comunidad no otorga a los adultos mayores lo único que quisieran tener: la dignidad. Esto podría lograrse si le proporcionara una imagen pública que le permitiera acceder a un trabajo, si lo desea, o integrarse al mundo activo, como se hacía hasta hace pocos años, cuando no se había inventado el concepto de tercera edad. En ese momento los niños y adultos compartían las fiestas y los espacios, sin la segmentación de hoy. Ésta obedece en parte a la necesidad publicitaria de dividir, para reinar con avisos dirigidos a un público determinado, según cual sea el producto que ésta ofrece.

De acuerdo a la cifras del Censo del 2002 ,el grupo de 60 y más años en Chile, alcanzaba al 11,4 % del total del país, cerca de 1,7 millones de habitantes. En el 2020, se estima que éstos serán cerca de 3 millones de personas. Sin embargo, los medios de comunicación los continúan segregando, lo que comienza en el momento mismo que se proyecta su imagen como un estamento diferente de los adultos en general.

El culto a la juventud que profesamos los chilenos está lejos de considerar las corrientes de pensamiento oriental, en que los ancianos son venerados por su sabiduría. Aquí se les trata de empujar para que dejen los cargos y “den tiraje a la chimenea”, dejando paso a los más jóvenes e inexpertos posibles, que deben hacer las mismas experiencias por las que ellos ya pasaron, para sacar conclusiones similares, que sería muy bueno aplicar pronto en el país.

Si los menores de sesenta pensaran que ellos también alcanzarán esa edad, tal vez tomarían las medidas para superar este problema. Podrían, por ejemplo, agregar al ¨TLC con China, un artículo que promueva la baja de aranceles para la importación del concepto que allí se tiene de la ancianidad, aquel que proyecta a este grupo como fuente de sabiduría y veneración.

sábado, diciembre 10, 2005

Mujeres: ¿Clones de sus maridos?

Un importante periódico de la capital, en la semana antes de la elección presidencial, en vez de entrevistar a la candidata, conversó con las esposas de los otros dos candidatos.

A nadie sorprenden ya estas cosas, porque son un fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, donde al parecer es más importante destacar la labor de la mujer detrás de un hombre líder, que la de otra que hace noticia.

Las razones pueden ser muchas y van desde las simpatías ideológicas del medio, al simple deseo de mirar con detención el intenso trabajo de estas abnegadas esposas, a quien el diario menciona como “clones de sus maridos”. Sin embargo, esto nos hace detenernos a pensar sobre el tema.

El trato que la mujer recibe en los medios de comunicación, normalmente, tiende a proyectar su imagen como alguien secundario: un ser que necesita del apoyo de un hombre para ser importante. Sólo se colocan en primera plana las muy ligeras de ropa, transformadas en objeto; las que lloran en forma desmesurada, especialmente si lo hacen por sus hijos, o las que son muy conflictivas.

Lamentablemente, estas imágenes son las que permanecen en la retina y en la mente de la sociedad y mantienen a la mujer en un segundo plano, del cual le cuesta mucho salir. A ella se le asignan los quehaceres domésticos para toda la familia, un trabajo oculto a los ojos de la sociedad y sin remuneración. Además, debe asumirlo tenga o no las habilidades para hacerlo, invirtiendo sus horas más valiosas en labores rutinarias que poco aportan al desarrollo de su espíritu e intelecto. De esta forma, si una mente como la de Einstein hubiera nacido en el cuerpo de una mujer, con el quehacer de la casa, no habría tenido tiempo para formular la Teoría de la Relatividad. Un talento como el de Bethoven, en un ser del sexo femenino, no habría compuesto sus magníficos conciertos y, posiblemente, la comida elaborada por sus manos, no habría producido el mismo placer a las generaciones venideras que sus sinfonías.

Mientras tanto, el hombre prolijo que haría bien las labores de la casa y que, a veces, no tiene ideas ni talento que aportar al mundo público, debe salir a éste porque la sociedad lo impone, para ser proveedor de la familia.

Aunque hoy existen algunos cambios al respecto, éstos aún son insuficientes y el “machismo renovado” surge en la mente de hombres y mujeres y hasta en los periódicos, como producto de una larga historia de roles impuestos por la costumbre, en vez de ser escogidos y compartidos.

Los medios de comunicación como reflejo de la sociedad en que vivimos ,siguen asociando y difundiendo, masivamente, una imagen masculina en los cargos y temas importantes y una femenina en los roles secundarios. Además, responsabilizan a la mujer de todo lo que ocurre en el hogar y a los hijos que nacen, al menos así lo entiendo, como fruto de la relación de un padre con una madre.

No extraña por lo tanto, pero si es necesario hacerlo notar, que en vez de entrevistar a la candidata a la Presidencia de la República, la semana anterior a la elección, hablen con las señoras de dos de los candidatos. Tampoco que a ellas se les señale como “clones de sus maridos”, en vez de destacar sus propias ideas o acciones. O que se espere que si sus esposos triunfan, asuman una serie de cargos, que no asignarían al esposo de ninguna candidata.

Si una mujer ganara las elecciones chilenas, con o sin esposo, le correspondería de seguro desempeñar un doble rol: el de Primer Mandatario y el de presidenta o vice presidenta de todas las instituciones habitualmente asignadas a las esposas de los presidentes. Si sucede lo contrario, las esposas deberán, quieranlo o no, echar sobre sus espaldas un sinnumero de cargos y actividades que, posiblemente nunca quisieron ejercer o no están preparadas para desempeñar.

La imposición de roles de todo tipo en nuestro país, es una irracionalidad que es necesario repensar, si queremos vivir en una sociedad mejor y más feliz .

domingo, diciembre 04, 2005

Alimentos light: ¿realmente necesarios?

Comerse un plato de papas fritas o un enorme y cremoso pedazo de torta acompañado de una bebida light, es mucho más común de lo que uno pueda imaginarse.
La salud y la buena nutrición no es en apariencia lo que mueve a quienes consumen estos productos sino una moda, sistemáticamente alimentada por la publicidad.

Chile es el tercer consumidor de productos light en Latinoamérica. Según la “Radiografía del Consumidor” que elabora Latin Panel, el 53 % de los hogares de la Región Metropolitana tiene alimentos o bebidas light o diet en su lista de compras.

Preferir estos productos a los normales, normalmente más económicos, es una costumbre que se impone con las fuertes campañas realizadas por los medios de comunicación. El mensaje que se percibe en ésta al igual que los artículos que se hacen en torno a la forma de alimentarse, están principalmente dirigidon a ser flaco y no necesariamente a ser sano.

Bebidas, margarinas, yogur y todo tipo de alimentos se ofrecen en el mercado destacando estas cualidades. Y, como es bien visto estar a dieta, flacos y gordos, hacen régimen, sin consultar previamente a un profesional. Además, hasta los niños consumen productos dietéticos porque están siempre a mano en casa. Pocos toman en cuenta si los edulcorantes que estos consumen en un día sobrepasan o no los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud para que los afecten ya que en cierta cantidad podrían ser cancerígenos.

La responsabilidad que tienen los medios de comunicación en este tema es notable. Difunden como silueta ideal la de mujeres flacas. Las personas de talla mediana aspiran a lograr esta meta y muchas veces deterioran su salud.

Posiblemente algunos periodistas escriban crónicas al respecto, sin una formación adecuada sobre temas de nutrición pero lo más probables es que ellos no hagan más que obedecer a su editor que les solicita respaldar campañas que impulsan las empresas avisadoras del medio de comunicación con el fin de subir sus ventas.
¿Cómo proliferarían los productos dietéticos si la gente pusiera su énfasis en una nutrición equilibrada y no recibiera a cada rato los mensajes que las impulsan a consumirlos?
La verdad es que los consumidores muchas veces no tienen siquiera conciencia de que los productos light no siempre son bajos en calorías: pueden serlo en proteínas, hidratos de carbonos (azúcar y almidones), lípidos y grasas, o contener mayor cantidad de fibras.
Puede suceder entonces que para adelgazar compren pan dietético que no tiene menos calorías que uno corriente, sino mayor cantidad de fibra, por lo cual mejorará su digestión pero sin bajar de peso.
Valdría la pena pensar si debemos hacer caso en todo a lo que nos dicen los medios de comunicación que debemos comprar o si es mejor invertir ese dinero en verduras, frutas y pescados que nutren mejor y permiten mantenerse en forma sin llegar a extremos.

domingo, noviembre 27, 2005

Estigmas que matan

Desde que somos pequeños la sociedad nos estigmatiza y marca nuestro destino. Dice que un niño es malo para la gimnasia y lo excluye de las actividades deportivas para siempre. Lo apoda como débil, agresivo o cualquier otro apelativo que lo ubica en un estrato desde donde, difícilmente, puede salir para comprobar lo contrario.

En los últimos días, un grupo decidió llamar por radio a “liquidar a los flaites” y continúa haciéndolo a través de Internet. Definió a éstos como: “seres miserables que merecen ser atacados” y lo que es más grave, los describió con características físicas que son comunes a muchos ciudadanos honestos. Un flaite puede ser cualquiera que se vista con zapatillas y tiro bajo y que tenga “pinta de delincuente”.

La sociedad chilena estigmatiza fácilmente y los medios de comunicación masifican estos estigmas. Por eso una mujer aparece en pantalla asociada a una máquina lavadora o a la cocina, desarrollando actividades que la sociedad les asigna sin ver cuáles son sus habilidades naturales. También, se le expone como un objeto sexual, delgada y curvilínea, según lo que la sociedad impone como ideal estético. Se las muestra llorando a gritos, porque deben ser débiles o con los niños en brazos, porque se les nombra responsables únicas de los hijos de una pareja. A los hombres, en cambio, se les asigna ser mujeriegos y bebedores o representantes de los ejecutivos de altos cargos. A todos se les asignan roles que deben ejercer y los privan de su individualidad, lo que quieren ser o hacer, aquello para lo que tienen mejores condiciones naturales. Si Bethoven hubiera nacido en Chile probablemente no se habría dedicado a la música, porque “de eso no se puede vivir y debe ser sólo un adorno”.

Los medios informativos, como reflejo de esta sociedad, difunden imágenes que estigmatizan. También otras clasistas o racistas. De acuerdo a éstas últimas, los rubios son en su mayoría encantadores y triunfantes. Los morenos en cambio, pobres y de malas costumbres.
Todos los prejuicios masificados por los medios, surgen en los momentos menos pensados. Recuerdo ahora, una discusión que tuve en un medio de comunicación para que apareciera en portada una miss Chile que según el gerente comercial tenía un tremendo defecto: su pelo era negro.

Vivimos en un país en que para hacer bien las labores de casa y criar los hijos, es necesario ser mujer. Para gobernar el país y las empresas hay que ser hombre. No importa que la realidad demuestre que los resultados de una y otra cosa no son los esperados según el sexo. Todo está previamente determinado y hay que cumplir con lo estatuido quizás por quién y por qué extraña razón.

Así es nuestra sociedad. Impone deberes independiente de las habilidades o atributos individuales. Las personas forman un grupo que debe obedecer lo que la sociedad impone. Por eso, no podemos extrañarnos que a alguien se le ocurra destruir a un grupo determinado, con características propias, porque le parece que no calza con la sociedad imperante y que algún medio de comunicación se preste para propagar este mensaje.

No debe extrañarnos, es cierto, pero sí hacernos pensar sobre el tipo de sociedad en que vivimos y lograr que ésta cambie. Para que nadie pueda “pitearse un flaite”, lo que en castellano quiere decir: matar o excluir a alguien porque usa un vestuario diferente, es moreno, pobre y por lo tanto “parece” un delincuente. Como si no existieran delincuentes de cuello y corbata.

viernes, noviembre 18, 2005

El aporte del cuarto poder

La investigación periodística que hacen los medios de comunicación masiva se ha transformado en una efectiva herramienta para retomar casos policiales que, por años, se encontraban sin resolver o cerrados de forma dudosa.
Pocas veces se hace más evidente que en estos casos, el importante rol social de la televisión y los diarios, entre otros. La denuncia de una situación poco clara puede mover montañas si se hace usando lo que llaman “El cuarto poder del estado”.
Si los medios de comunicación masiva son capaces de remover las conciencias, las instituciones y las personas, muchos de los problemas que nos afectan como país podrían disminuir en forma importante, si éstos se propusieran colocarlos en la agenda informativa sin pensar tanto en la ganancia inmediata.

Más allá de explotar la prensa amarilla o roja que cuenta escándalos o crímenes, los medios de comunicación podrían destinar parte de su espacio a promover causas sociales positivas, removiendo la conciencia de quienes son, por ejemplo, los responsables de la mala distribución de los ingresos, de las desigualdades y discriminaciones, por mencionar sólo algunos problemas.

El uso del tiempo televisivo que vale oro, no sólo por lo que hay que pagar por él, sino por la enorme audiencia que tiene, cumpliría su finalidad más positiva sin pensara menos en el ratting y se usara un poco para el beneficio de la sociedad. Al menos no debería desperdiciarse con programas de poca altura o chabacanos. El espacio de los medios escritos o radiales merecería también una revisión desde la perspectiva del crecimiento positivo, no sólo económico.
Ojalá esto sea algún día posible y no choque siempre con el criterio de corto plazo. No vaya a ser que por no preocuparse de “compartir” como se enseña en los jardines infantiles; de aceptar al otro, sin mirar su orígen étnico o social, suceda en Chile una situación como la francesa, en que las manifestaciones de los grupos segregados está fuera de control con el consiguiente perjuicio para toda la comunidad, en la que se incluyen los medios informativos.

sábado, noviembre 12, 2005

Mantener la paz: el mejor negocio

La delicada situación internacional que se vive con Perú pone una vez más a prueba el comportamiento de los medios informativos, especialmente, de aquellos más sensacionalistas.

La forma en que se den las noticias respecto a los problemas que existen entre los países pueden hacer la diferencia entre mantener la paz o profundizar las diferencias.

El conflicto es reconocido por los teóricos del periodismo como uno de los elementos de la noticia. Crearlo y fomentarlo constituye una práctica habitual de algunos editores de diarios, radio o televisión, que, al parecer, no recuerdan que hay al menos doce elementos más que hacen que un acontecimiento sea importante y atractivo para los lectores.

Algunos editores conducen su labor periodística guiándose sólo por alcanzar las metas de ventas alimentando hasta los más mínimos conflictos y abandonan, entre otros, el sentido social que es parte de la esencia del periodismo. En el afán de cumplir las expectativas comerciales del medio, éstos pueden avanzar sin escrúpulos por el camino de exaltar las pasiones de los lectores con consecuencias a veces funestas. Basta observar cómo se agrandan las diferencias entre las figuras públicas cuando opinan levemente distinto sobre fútbol, política o cualquier otra materia. Y cómo se explota cualquier problema de las parejas de famosos.

El sensacionalismo, reproduce en forma masiva, el siempre dañino “copucheo” . Con éste destruye la imagen y a veces la vida de las personas. En el caso de un conflicto internacional, una actitud como ésta puede ser extremadamente peligrosa ya que conduce al país entero a una situación indeseada.

La prudencia de los medios de comunicación, la responsabilidad en sus afirmaciones es indispensable para no crear temores desmedidos ni exacerbar a la población. Mirado desde el punto de vista económico, mantener la paz es el mejor negocio ya que la tranquilidad del país es lo único que puede asegurar buenos dividendos para las empresas y un trabajo estable para sus empleados.

viernes, noviembre 04, 2005

Dónde estaba el periodista

En una carta de un lector a un importante diario capitalino, preguntaba: ¿Dónde estaba el periodista que escribió sobre el encuentro al que yo asistí? ¿ Por qué no se enteró de lo que se había dicho y destacó sólo lo superficial?

La misma sensación del lector aludido sentí la semana pasada cuando asistí al encuentro de Comunidad Mujer con los candidatos presidenciales, en el edificio Diego Portales. En éste la organización dio a conocer las principales inquietudes de las chilenas respecto a la familia, el trabajo y el entorno en que viven. Esta importante información se obtuvo tras una consulta realizada a cinco mil mujeres de Arica a Punta Arenas y en una encuesta efectuada a 300 mujeres de Antofagasta, Gran Santiago y Concepción/Talcahuano.

Las conclusiones del estudio fueron claras: las mujeres necesitan más fuentes laborales, dignificar su condición femenina, contar con más acceso a la educación y la cultura. Igualmente, mejorar los servicios de salud. En relación al trabajo uno de los principales problemas mencionados fueron: bajos sueldos (50%); falta de programas de capacitación (24%) y pocos programas de cuidado para los niños ( 21%).


Con el mapa de las necesidades más urgentes en la mano, cuatro grupos de trabajo, en que participaron más de 30 investigadores del programa Voz de Mujer, elaboraron propuestas concretas para satisfacer estos requerimientos y se las presentaron a los candidatos a La Moneda, para asegurar un compromiso definido en estas materias de parte de quien ocupe la Presidencia de Chile en el próximo gobierno.

La mayoría de los periodistas que fueron al encuentro recibieron una nutrida información hasta con un CD con resúmenes del trabajo, pero algunos sólo vieron y difundieron, que las mujeres pifiaban o aplaudían a los candidatos presidenciales. Y eso fue lo que más trascendió y fue difundido por la mayoría de los medios. A pocos le importó el problema de fondo. Ni siquiera mostraron a quien aplaudían más o pifiaban menos.

Para muchos de los profesionales, seguramente recién egresados, que reportean las noticias de los medios, estas tienen muchas “aristas”, como usan decir. Pero, lamentablemente, ven sólo las superficiales. El fondo de la información queda escondido en la carpeta de trabajo, a veces para siempre.

jueves, octubre 27, 2005

Cirugía y medios de comunicación

Una cirugía estética o de cualquier otra índole, puede llevar a la muerte, si es practicada por manos inexpertas, con criterios sólo comerciales. Casos como el del médico ecuatoriano que operó a una paciente, sin estar preparado para ello, se repiten con cierta frecuencia.

Los medios de comunicación se relacionan con estos temas desde diversos puntos de vista: los difunden como noticias policiales; permiten a cualquier persona, sin verificar su calidad profesional, que pagando el espacio publiciten su “exitosa” trayectoria; promueven figuras esteticamente “ideales”, con parámetros fijados muchas veces, sólo por los intereses de las industrias que se mueven tras estos temas.

En todos los casos, los medios informativos son un espejo de la sociedad en que se desenvuelven. Y está claro que lo más importante del momento actual, no es tener una vida mejor sino vender.

Difundir casos policiales y darles características de escándalo está de moda porque, según dicen, vende más. Por esta misma razón, los medios informativos, abren sus puertas a quien lo desee, para que publique como noticia lo que no es. Así puede un médico falso o con poca calidad profesional, aparecer como muy bueno, si paga una crónica que afirme su prestigio. Por otra parte, si las empresas interesadas en promover el consumo de adelgazantes u otras similares, cancelan altas sumas de dinero por decir que debemos ser flacos, los medios informativos se preguntan: ¿Qué malo tiene difundir eso?

Desde todo punto de vista lo que manda es “ Don Dinero” y éste es el “poderoso caballero” que mueve el accionar de nuestra sociedad y nos hemos acostumbrado a que sea normal.

Afortunadamente, todavía no es normal que los médicos, utilicen un medio de comunicación como Internet para aprender, con un método “express”, a hacer un nuevo tipo de cirugía. Antes que esto suceda, deberíamos recuperar nuestra capacidad de asombro y oponernos al imperio que cada día se extiende más de este “poderoso caballero”.

lunes, octubre 24, 2005

Terror televisivo y salud mental

Los noticieros de televisión se encuentran empeñados en aterrorizarnos. Como si no bastara con mostrar los aspectos más siniestros de los crímenes y asaltos; el relato detallado de los sufrimientos de las víctimas de terremotos y tifones, prolongan por semanas estos acontecimientos, en la agenda noticiosa.

La última forma de sembrar el terror es hablar horrores de la gripe aviar, una enfermedad que aún no ha llegado, ni se ha traspasado masivamente al hombre; que, además, no tiene vacuna y frente a la cual no podemos hacer absolutamente nada.

Sólo pueden actuar, y en forma limitada, las autoridades de salud y éstas ya estaban informadas y preparándose para enfrentar el posible problema.

¿Cuál es la idea de aterrar a la población contandole que podrían morir miles de personas entre los que se cuentan ellos y sus hijos, por supuesto? ¿Para qué crear el pánico en Chile por esta causa, cuando es imposible que los teleauditores hagan nada al respecto?
Si realmente les importa la salud, debían preocuparse de mantenerl sin tanta tensión a sus teleauditores.

Al día siguiente que uno de los noticieros centrales creaba una alarma tremenda por la posible pandemia, en el principal diario de Santiago, el tema sólo era una pequeña noticia de página izquierda y abajo.

Hace ya meses, varios de nuestros amigos decidieron reemplazar los noticieros matinales de televisión por el diario o Internet, para iniciar la mañana con cierta tranquilidad. Ahora están a punto de apagar el televisor, donde por años se acostumbraron a ver las noticias. También es posible que me sume a ellos.

Informarse por otros medios permite conciliar el sueño y no enfermarse de los nervios. Tal vez sea eso lo que los canales esperan, que todos los chilenos, apaguemos el televisor para no tener que ir en masa a terapias, tradicionales o alternativas, para disminuir las tensiones.

jueves, octubre 13, 2005

Cuando las palabras sobran

Más allá de la pobreza y la incorporación de localismos de grueso calibre, en el lenguaje de los medios de comunicación, hoy aumentan las palabras mal usadas o sobrantes. Tal vez, una parte del problema sea la inexperiencia de las nuevas promociones de periodistas. Aquellas que muchos medios informativos contratan en cargos para los que aún no están preparados, por economizar en remuneraciones, reemplazando a quienes tienen experiencia.
La economía, a simple vista, parece muy mal entendida. Si la miramos sólo por sus costos en dinero, habría que preguntarse cuánto le significa a un periódico o canal de televisión u otro medio, que una noticia que se puede decir en un número de caracteres o de minutos determinados, se diga en otro mucho más extenso. Podría rebatirse este argumento diciendo que los periodistas deben ajustarse a un largo establecido de las informaciones por lo que aunque usen más palabras que las indispensables el espacio destinado a la noticia no aumentará. Sin embargo, existe una pérdida evidente de la calidad de lo que un medio informa, ya que por mal manejo del lenguaje de su equipo de redacción, informará menos a sus lectores, auditores o teleauditores. También impactará poco con titulares muy extensos o dejará la sensación en su público de leer o escuchar noticias con poco contenido y mucho “bla-bla”, como se dice en lenguaje común.
Analizando textos de los medios informativos, en conjunto con los alumnos de periodismo de una universidad, encontramos fácilmente en los diarios de ese día, muchísimos ejemplos de frases que normalmente sobran al formar un texto. Éstas sólo ocupan espacio de alto costo, sin aportar nada a lo que se quiere decir.
Escogimos por ejemplo, la expresión: “lo que es”, tan usada. Porque, gracias al problema que analizamos, ahora no se dice: “Estamos en la plaza de Armas “ sino “Estamos en lo que es la Plaza de Armas”; se usan también con profusión frases fácilmente eliminables como: “el hecho de que”; “en el marco de” y otras similares que pueden, generalmente, retirarse enteras del texto o reemplazarse sin que éste cambie de sentido. La lista es larga y ocupan un espacio que vale oro.

El uso de un lenguaje directo, en que todo se diga con el mínimo de palabras, hace fluir la lectura. Las palabras que sobran, en cambio, “acartonan” el texto y lo transforman en un mal discurso, de esos que deseamos termine pronto.
Los estudiosos del proceso de comunicación recomiendan que el mensaje se codifique en forma clara, precisa y concisa, para que el destinatario lo entienda bien. Si los profesionales en práctica o recién egresados, aún no están preparados para trabajar con esa calidad de lenguaje, alguien experimentado debe editar sus errores, normales en esa etapa de la profesión. Hoy no siempre sucede esto ya que se ve con frecuencia a alumnos en práctica dando las noticias, en directo, en la televisión, editando o titulando, con largas frases que no saben acortar.
El periodismo chileno debería cuidar más su lenguaje, no sólo del uso de localismos que nos aíslan del resto del mundo, sino también de esa serie de palabras sobrantes que se difunden. Estas pasan al hablar de la gente y se multiplican en el lenguaje común, por medio de quienes se alimentan de los medios de comunicación, desmejorando y empobreciendo el idioma.

miércoles, octubre 12, 2005

El síndrome de Arturito

Las historias están de moda y eso tiene mucho que ver con la forma que se enseña a hacer periodismo en la actualidad. Ya no importa, como antes, lo que ocurre a la mayoría. Tampoco, tratar los temas trascendentes, que mejoran la vida de la sociedad. Lo que interesa es contar casos, a veces muy poco representativos, de personas que vivieron una situación determinada, lo más trágica posible.
Poco interesa, por ejemplo, que la delincuencia se mantenga, disminuya o aumente en cifras globales. Lo que se destaca es el caso, posiblemente aislado, de Perla que fue asaltada en su domicilio. Se relata cómo lloraba ese día, y ojalá se acerca el micrófono al máximo, para que se sienta su llanto desesperado. Al día siguiente, se cuenta otro caso dramático, entrevistando a Rosario o José. Y así de tanto sumar relatos, que pueden ser de una minoría, se construye una realidad distorsionada.
No es de extrañar entonces el tratamiento que ha recibido “Arturito”, ese magnífico descubridor de lo oculto. Cómo no pueden preguntarle lo que siente, queda fuera de la noticia lo más importante de su existencia, a juicio de los medios. Tal vez por eso, pocos de éstos nos dan a conocer el milagro tecnológico que permitió crear este ser capaz de descubrir tesoros gigantescos o pruebas importantes para casos policiales. No se cuenta sobre él cómo fue construido, quiénes están detrás de su genialidad o de sus destrezas ni la trascendencia para el país, del desarrollo de robots de este tipo. Lo único que se destaca en los diarios es su historia farandulera: lo puntual que provoca controversias. Les interesó, por ejemplo, dar a conocer que los colonos de Villa Baviera están molestos porque Arturito les quitó el protagonismo en el descubrimiento de las armas. También atrajo la intención de los medios, la batalla que se anuncia entre quienes luchan por quedarse con los bienes que se encuentren, fruto de su accionar, en la Isla de Juan Fernández, pero ¿quién informa realmente lo bueno del robot TX araña?
Lo mismo que sucede a Arturito, le pasa a muchos chilenos. No importa hoy la calidad de lo que hacen, el esfuerzo que desarrollan al servicio de los otros. Los valores que tengan. Sólo hacen noticia los rumores que puedan involucrarlos en algún tipo de escándalo. El juego es agrandar lo negativo aún en sus acciones más simples y también, las desgracias que les ocurren.

La forma actual de hacer periodismo, en su mayoría, dista mucho de la función social propia de esta disciplina. Salvo escasas excepciones, se distorsiona la realidad y se distrae de los problemas de fondo, desinformando. Hace creer a las personas que lo intrascendente es importante, que lo aún no comprobado es cierto. Concentramos la atención en lo mínimo, mientras lo importante pasa al último lugar.

Vivimos como sociedad el drama de Arturito: nadie se fija en lo positivo que hace, ni en lo trascendente que puede ser su existencia sino sólo en las rencillas que crear su accionar.

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viernes, septiembre 23, 2005

El “copucheo” ¿un valor nacional?

Un importante diario de la capital señalaba el último domingo, un ranking de portadas de diarios y revistas de circulación nacional, entre el 10 y 16 de septiembre. El primer lugar, con ocho apariciones lo tenía: Quenita Larraín. El segundo, con siete apariciones, Marcelo Ríos. El tercero, con cinco apariciones, Giuliana Sotela. Todos destacaban por un solo caso de su vida privada que se había hecho público.

Al leerlo, me dio vergüenza. Recordé el idealismo con que muchos periodistas estudiamos la profesión, con el principal propósito de servir a la comunidad. Pretendíamos, entre otras cosas, dar a conocer los hechos trascendentes que nos afectaban como país, para buscar, entre todos, caminos de solución. También deseábamos difundir valores, cultura y tantos otros temas que ayudan al desarrollo de las personas y la sociedad.

Al estudiar los elementos de la noticia, en la escuela de periodismo, tomamos conciencia de la importancia que tienen la prominencia (personajes destacados) y el sexo (romance y otros), como factores para atraer la atención de los lectores. Pero también aprendimos que esto no era lo único sobre lo que debíamos escribir, ni lo más importante. Había más elementos que podían transformar un hecho en una noticia entre los que se cuentan: proximidad, consecuencia, rareza, conflicto, actualidad, emoción, progreso, suspenso, tragedia,
como repetiría un estudiante.

Por esta razón, parece increíble que las portadas de tantos medios informativos de Chile, en una misma semana, concentren su atención sólo en la vida de una pareja prominente. Es un problema privado de personajes públicos que deben solucionar ellos. Puede ser portada de algunos medios faranduleros. Pero ¿de la mayoría? ¿En una sola semana?

Parece que la droga del “copucheo” como institución nacional se impuso para celebrar las fiestas patrias. Ojalá que, como está tan de moda decir, no “llegue para quedarse”.

En la semana en que se firmó la nueva constitución del país, sólo hablamos del Chino y Quenita. En un momento en que la brecha entre la pobreza y la riqueza en Chile es enorme, hablamos del Chino y Quenita. Cuando se requiere, encontrar caminos de reconciliación, hablamos del Chino y Quenita. Mientras todo se transforma en comercio y los valores que nos pueden hacer felices quedan en el olvido, hablamos del Chino y Quenita.

Sería conveniente que dejáramos que ellos solucionen sus problemas y nosotros nos abocáramos a los nuestros, aportando ideas y acciones para los muchos temas que no logramos superar, como país y como personas.

martes, septiembre 20, 2005

El peligro de buscar la belleza actual

Una reciente encuesta internacional, que también se realizó en nuestro país, determinó que sólo el 2% de las chilenas está contenta con su apariencia física, una de cada cuatro dice estar gorda y un alto porcentaje ha pensando hacerse una cirugía estética, entre ellas las adolescentes.
El 70% de las chilenas declara que la publicidad y los medios de comunicación han impuesto un modelo de belleza imposible de alcanzar.
Las consecuencias de este fenómeno son, entre otras, un aumento creciente de los cuadros ansiosos, un alto consumo de ansiolíticos; mayor cantidad de cuadros de depresión; un aumento de los casos de bulimia y anorexia y crecientes adicciones, no sólo al alcohol .
A las mujeres de hoy, junto con la responsabilidad de procrear, se le exige ser extremadamente delgadas. Ambos aspectos se contraponen, si se toma en cuenta que para tener buenos partos se requiere de caderas anchas y algo de grasa .
Sería interesante un debate sobre el rol de las comunicaciones en este tema. Qué o quiénes han determinado los actuales cánones de belleza y cuán válidos son éstos.
Muchas personas nunca se han detenido a pensar qué intereses se mueven detrás de la obligación que tiene la mujer en esta sociedad de mujer ser flaca, abandonando sus formas naturales que, normalmente, son las que más atraen a los hombres.
El espacio televisivo que tantas veces se dedica a programas que no aportan mucho a la comunidad, podría incluir temas como éste, que afectan a la sociedad entera. La anorexia y la bulimia constituyen un problema de salud pública cada vez más presente en Chile.
Las exigencias que se ponen hoy para considerar a una mujer bella no son de siempre. En la antigüedad y Edad Media los patrones de belleza ni siquiera se vinculaban al sexo femenino y por lo tanto, tampoco constituian una exigencia para ellas. Esto ocurre recién en el Renacimiento, cuando pasaron a ser “un objeto decorativo”. Y, en todo caso no hay que olvidar que antes: “la gordura era parte de la hermosura”.
Sería conveniente conversar como sociedad, cuáles son las razones de promover una imagen femenina de flacura extrema, como la actual. Es posible que al menos tomemos conciencia del problema y no hagamos el juego a quienes se benefician con la cultura de los productos “light” y otras modas del momento.
Sólo así evitaremos los peligros de tener una belleza predeterminada por los medios de comunicación en vez de la real, que nace en sí misma.

jueves, septiembre 08, 2005

La estresante vida "amarilla" de la TV

Los noticieros de televisión chilenos, en su deseo de mantener la sintonía, poco a poco van a conseguir el efecto contrario. Los teleauditores comentan cada vez más que se ven en la alternativa de elegir entre escucharlos y aumentar su estrés o simplemente apagar el televisor.

El problema de fondo es que en éstos informativos se escoge destacar, principalmente, una parte de la realidad: los principales accidentes, robos y asaltos del día, porque según se dice, aumenta el ratting. Cuando les faltan crímenes en Chile, destacan hasta en sus más íntimos detalles, los dramas que ocurren en el extranjero, que indudablemente deben ser informados, pero sin la morbosidad que se usa para desatar las emociones del público.

Si los medios de comunicación, en general, escogen entre todo lo que nos ofrece la vida, destacar los hechos policiales, la realidad que se proyecta es más negra o “amarilla” que la que percibimos a diario en forma directa y da la sensación de que estamos sumidos en el caos. Como si esto fuera poco, las noticias de este tipo se repiten varias veces al día y se detalla hasta el cansancio, un mismo hecho policial puntual, la mayoría de las veces poco relevante.

La cantidad de espacio televisivo dedicado al sector policial aumenta su importancia, desvirtúa la realidad y mantiene a la sociedad en un estado de alerta permanente, que la lleva a un grado innecesario de estrés.

Las personas mayores, que están mucho tiempo en casa escuchando las noticias que dan los medios de comunicación, ya no se atreven a salir. Según lo que allí perciben, hacerlo constituye un riesgo tremendo y prefieren mantenerse protegidas en su hogar, aunque ni eso les produce ahora la misma sensación de seguridad de antes, porque también han visto los detalles de las noticias de asaltos a las casas.

Sin duda, la televisión “amarillista” no contribuye a la calidad de vida ni a la salud mental de los chilenos. Especialmente de aquellos que, por distintas razones, deben permanecer mucho tiempo al interior de sus casas, sin un contacto directo con la verdadera realidad, que es bastante menos aterradora.

Según las cifras que reflejan los estudios sobre el tema, la delincuencia no ha aumentado en la forma que se percibe ¿quiénes, además de los psicólogos y psiquiatras, se benefician con esta sensación de inseguridad que transmiten los noticieros de televisión? Muchos. Entre los que se incluyen los mismos medios de comunicación que piensan que así aumentan su público.

Sin embargo, si queremos, podemos hacer el cambio a muy corto plazo. Sólo el tiempo que nos demoremos en darnos cuenta, masivamente, de que para lograr una mejor calidad de programación, basta con apagar el televisor y cambiar la manera de informarnos.

jueves, septiembre 01, 2005

El quinto poder: un consumidor bien informado

Una información fidedigna es indispensable para tomar buenas decisiones, de cualquier naturaleza. Conocer aquello que ocurre en nuestro entorno, es una tarea cada vez más compleja y supera nuestra capacidad de observación directa. Por eso usamos, y confiamos, en los medios de comunicación o “cuarto poder del Estado”. Sin embargo, es importante mantener una actitud conciente, saber cuál es la inspiración ideológica o económica que éstos tienen y qué imágenes o productos nos quieren vender.

El consumidor común muchas veces desconoce esta realidad y asimila con inocencia lo que el medio le dice, interpretándolo como una verdad absoluta, sólo porque “salió en los diarios”. Esto produce a veces injusticias, ya que puede deformar la visión de los hechos y de las personas involucradas en éstos.

Más allá del trabajo periodístico de recopilar y redactar la noticia, existe una labor editorial que determina los temas que se darán a conocer y qué se dirá al respecto, ciñéndose a la línea del medio informativo. Ésta resguarda el pensamiento y los ingresos, no sólo de las empresas periodísticas y sus avisadores, sino de todos los integrantes del holding de los dueños del diario, radio o canal de televisión.

El consumidor de medios debe asumir un rol activo y conocer lo que orienta a su fuente de información. Debe saber quiénes son los dueños de los diarios, radios o canales de televisión en que se informa, conocer su pensamiento y sus intereses económicos. Sólo así podrá determinar, por sí mismo, qué le conviene o no internalizar, constituyéndose en el quinto poder del Estado, tan necesario para regular el proceso democrático y también, el del mercado.




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domingo, agosto 28, 2005

Alimento poco tradicional para el espíritu

Aunque parezca increíble, los programas de cocina, antes considerados para personas de bajo nivel intelectual, constituyen hoy una de las opciones televisivas más cercanas a la alimentación del espíritu. A juicio de muchos, éstos producen cierto grado de relajación y permiten encontrar la paz interior, después de un día de tensión y ruido.
La falta de belleza o profundidad en la selección y tratamiento de temas menos concretos, es tan grande que no queda más que gozar mirando un sofisticado plato de comida. La variedad de ingredientes utilizada en su preparación es también mayor que la de los noticieros, series y otros programas de TV. Las alternativas son pocas y burdas, por eso hay que ver las clases de cocina o apagar el televisor.

La razón fundamental para mantener una programación de tan baja calidad no se relaciona con la preparación de los profesionales que la hacen. Ellos mismos han realizado otras mucho mejores. Aparentemente, ésta tiene que ver con la arraigada creencia de algunos ejecutivos de televisión respecto a la necesidad de guiarse por el ratting para ganar dinero. Aunque muchos sociólogos cuestionen la validez de estas mediciones, ellos las siguen al pie de la letra.

Formados para competir en el mercado, es evidente que para ellos la función social de los medios de comunicación, que permite el desarrollo cultural del país, es un tema pasado de moda. Hoy les inquieta otro factor económico, muy contundente: una masa con pocos recursos para comprar, como es la que sintoniza los programas y hace subir el ratting, no es el público objetivo ideal para quienes desean vender sus productos, porque no tienen los medios para comprarlos.

Este argumento tan frío, que empieza a inquietar a los ejecutivos de los medios, puede convertirse en una tabla de salvación para los chilenos y aunar una publicidad efectiva con un desarrollo que permita aumentar el nivel cultural y alcanzar el de otros países. Y esto no sólo se consigue aprendiendo a preparar una comida más sofisticada.

jueves, agosto 18, 2005

ALERTA FRENTE A LA INFORMACIÓN

Los medios de comunicación para financiar sus productos se valen, principalmente, de la publicidad. Por esta razón, permanecen divididos entre su misión social de informar y los intereses de sus clientes, a quienes no pueden descuidar si desean continuar subsistiendo. Esto hace que muchas veces los editores, que eligen los temas que se van a tratar y lo que se va a decir o callar sobre éstos, sean presionados por las gerencias comerciales de sus empresas. Se trata de lograr que destaquen aquello que directa o indirectamente favorece el consumo de los productos que ofrecen los avisadores del medio informativo, sean o no beneficiosos para los receptores de la información.

En la misma medida que los editores ceden a esta presión y hacen prevalecer los intereses de sus clientes por sobre los de sus lectores o teleauditores, la sociedad entera puede ser conducida a consumir aquello que no la beneficia y más bien le daña. Un ejemplo son los artículos que promueven la compra de elementos nocivos como el cigarro, la comida chatarra o alimentos que tienen productos químicos cancerígenos.

El tratamiento que se da en los medios de comunicación a la nutrición humana, por ejemplo, puede ser muy variado. Cuando se enfoca el tema pensando en el lector o teleauditor, se habla de alimentación equilibrada y de consultar a un especialista, antes de iniciar dietas para adelgazar o incluir medicamentos que tienen este objetivo. Si en cambio el editor hace prevalecer el interés de las empresas avisadoras por sobre el de su público, puede promover, por ejemplo, el uso tratamientos reductores con productos específicos que, “por simple coincidencia” forman parte de su avisaje habitual .

El lector, auditor o teleauditor no puede modificar esta realidad interna de los medios de comunicación pero sí, estar alerta y distinguir la información que sirve sus intereses y aquella que le puede hacer daño. Para ello debe actuar como un consumidor responsable, lo que implica informarse en fuentes variadas, directas, confiables y lo más objetivas posibles. De esta manera, tendrá a mano los elementos para distinguir entre lo que los medios de comunicación le entregan como una información valiosa y aquello que constituye sólo una forma de venta de productos o ideas determinadas.

Una posición más crítica frente a la información impedirá que su actuación sea la de un títere, movido por hilos que otros manejan de acuerdo a lo que desean venderle o hacerle creer.

Asesinato de imagen “a la chilena”

Los “garabatos”o groserías eran, hasta hace poco tiempo en Chile, palabras que no se decían en público, especialmente en los estratos medios y altos. A las mujeres se les enseñaba a excluirlas de su vocabulario y a los hombres, a evitarlas delante de ellas y de los mayores: “por respeto”. La televisión usaba unos “bip-bip” para reemplazarlos, la radio se los saltaba al editar sus grabaciones y la prensa escrita, salvo los periódicos muy transgresores, los excluían de sus páginas.

En no más de cinco años, el panorama cambió radicalmente y la moda impuesta o reflejada por los medios de comunicación, no sólo dejó a la vista todo lo que antes se ocultaba, sino comenzó a destacar aquello con especial regocijo ¡Y pobre del que se oponga! A ese se le tilda con apodos burlescos que aluden a su incapacidad de evolucionar con la rapidez que requiere el mundo actual. Una evolución “a la chilena” que no se sabe de dónde viene, ni a dónde va y determina, usando un poder fáctico, que todo lo que antes se consideraba políticamente correcto en la actualidad es incorrecto.
La realidad giró en 180 grados y, ahora, todos hablan en privado sobre el desagrado que les produce este mundo burdo pero no se atreven a hacerlo en público, para no parecer pacatos.

Más allá de las peculiaridades de nuestra sociedad, el fenómeno que algunos consideran como un “destape” trae como consecuencia un problema evidente de comunicación, herramienta vital en un mundo globalizado. Esto hace que algunos extranjeros crean, como le sucedió a un amigo de Guatemala, que los chilenos no hablan español, sino una jerga difícil de entender. En ésta se reemplazan casi todos los sustantivos y verbos por “la palabreja aquella”, como el distinguido académico Arturo Fontaine Aldunate, denomina al más socorrido de los términos de nuestro limitado vocabulario. Se animalizan las cosas, como grafica magistralmente Lukas en su libro “El bestiario del Reino de Chile” y, como si fuera poco, ahora se usan hasta en los medios de comunicación masiva, términos nacionales que la sociedad considera burdos y procaces.

El lenguaje verbal en nuestro país es cada vez más pobre y local, alejándose así de la relativa universalidad del idioma español. Contrasta en forma evidente con el hablar fluido y correcto de las “nanas peruanas” que desempeñan trabajos domésticos para patrones cada vez menos letrados y con el alto nivel de las expresiones culturales del teatro y otros espectáculos que vienen del otro lado de la cordillera.

A medida que Chile avanza económicamente, en vez de subir de nivel cultural, se va degradando públicamente y su lenguaje empobrecido se hace poco entendible para quienes hablan el español en otros países o lo aprendieron para hacer negocios y visitar estas tierras.

Más allá del desagrado que produce a gran parte de los chilenos, esta especie de dialecto, constituye una pérdida importante de vocabulario y una barrera evidente para el entendimiento con los extranjeros, indispensable en un mundo global. Igualmente, usando una expresión de moda, es “un asesinato de imagen” para Chile, considerado antiguamente como uno de los países más cultos de Latinoamérica.

martes, agosto 16, 2005

¿Una televisión para pueblo chico?

El barómetro de calidad de los noticieros centrales de la televisión chilena entregó recientemente los resultados de una medición de diez emisiones de cada informativo central de los canales abiertos, en un período de 10 semanas. Los resultados muestran que estos dedican prioritariamente el espacio a deportes ( 27,1%); policía (12%) y política (11,8%). Lo que no se mide o al menos no se difunde, es la forma en que se enfocan estos temas que incluyen, normalmente en detalle, los últimos chismes de las estrellas del deporte, la política y de los involucrados en casos policiales.

Los medios de comunicación tienen según algunos expertos, entre otras funciones, la de “encender conversaciones”. Tal vez por eso, el país se ha centrado en hablar los temas propios de un pueblo chico, sin deseo de ofender a éstos, abandonando un enfoque de más alto nivel para los problemas. Posiblemente por eso, hoy se habla, durante horas, de lo malo que es el entrenador de un equipo de fútbol, cuando se pierde el partido, en vez de ocupar ese tiempo en practicar deportes o se disfruta criticando, desde el tibio living de la casa, lo que otros hacen para solucionar, en terreno, los problemas.

Los noticieros centrales están entre los espacios de mayor audiencia de la televisión, un medio de comunicación que, por su poder, es el preferido de las empresas de publicidad para difundir los avisos de sus grandes clientes. Si estos subieran el nivel de los temas que tratan e incluyeran otros, tanto o más importantes que los que privilegian hoy sería posible, quizás, mejorar las decadentes conversaciones que se escuchan a diario y, como consecuencia, incorporar a los hablantes a acciones positivas para solucionar sus problemas.

Los objetivos de la televisión, según la primera ley de 1970, son: afirmar los valores nacionales y la dignidad de la familia; fomentar el desarrollo de la educación y la cultura e informar objetivamente sobre el acontecer nacional e internacional.
¿ En qué lugar del camino se diluyeron estos buenos propósitos?

martes, agosto 02, 2005

¿Una televisión para pueblo chico?

El barómetro de calidad de los noticieros centrales de la televisión chilena entregó recientemente los resultados de una medición de diez emisiones de cada informativo central de los canales abiertos, en un período de 10 semanas. Los resultados muestran que estos dedican prioritariamente el espacio a deportes ( 27,1%); policía (12%) y política (11,8%). Lo que no se mide o al menos no se difunde, es la forma en que se enfocan estos temas que incluyen, normalmente en detalle, los últimos chismes de las estrellas del deporte, la política y de los involucrados en casos policiales. Los medios de comunicación tienen según algunos expertos, entre otras funciones, la de “encender conversaciones”. Tal vez por eso, el país se ha centrado en hablar los temas propios de un pueblo chico, sin deseo de ofender a éstos, abandonando un enfoque de más alto nivel para los problemas. Posiblemente por eso, hoy se habla, durante horas, de lo malo que es el entrenador de un equipo de fútbol, cuando se pierde el partido, en vez de ocupar ese tiempo en practicar deportes o se disfruta criticando, desde el tibio living de la casa, lo que otros hacen para solucionar, en terreno, los problemas. Los noticieros centrales están entre los espacios de mayor audiencia de la televisión, un medio de comunicación que, por su poder, es el preferido de las empresas de publicidad para difundir los avisos de sus grandes clientes. Si estos subieran el nivel de los temas que tratan e incluyeran otros, tanto o más importantes que los que privilegian hoy sería posible, quizás, mejorar las decadentes conversaciones que se escuchan a diario y, como consecuencia, incorporar a los hablantes a acciones positivas para solucionar sus problemas. Los objetivos de la televisión, según la primera ley de 1970, son: afirmar los valores nacionales y la dignidad de la familia; fomentar el desarrollo de la educación y la cultura e informar objetivamente sobre el acontecer nacional e internacional. ¿ En qué lugar del camino se diluyeron estos buenos propósitos?

sábado, junio 25, 2005

¿Pensión para dueñas de casa?

Son muchos los que proponen una jubilación para la dueña de casa y pocos los que se detienen a pensar en la complejidad de esta iniciativa.

La invisibilidad del trabajo doméstico es sin duda injusta y en buena hora que se reconozca a quienes la ejercen. Pero ¿son las llamadas "dueñas de casa" las únicas que hacen esta labor y por lo tanto, las únicas que deberían recibir esta jubilación? ¿Qué pasa con las mujeres y hombres que ejercen el doble rol: se desempeñan en una empresa y llevan, además, todo lo de la casa? ¿Recibirán una jubilación doble?

¿Por qué referirse a mujeres "dueñas de casa", entendiendo al grupo que permanece allí, y atribuir a éstas, exclusivamente, la responsabilidad del hogar?

Una mujer que trabaja en una oficina u otra actividad, además, hace todo lo de la casa. Debería por lo tanto recibir una doble jubilación. En el mismo caso, se encuentra el hombre que ejerce ambas actividades, aunque todavía es menos frecuente. ¿Por qué sólo pensionar a la mujer?

Eduqué cinco hijos, ejerciendo el periodismo a jornada completa y recuerdo aún como llegaba a guíar sus tareas, preparar la comida, coser y tantas otras labores domésticas, que llenaban mis "horas de descanso". Vi también como mis colegas resolvían por teléfono y, a veces, llevando a sus hijos al trabajo, las emergencias domésticas ¿Por qué favorecer sólo a la mujer que se queda en casa cumpliendo tareas que otras deben hacer, además, de todas las de la empresa en que laboran, porque no tienen otra alternativa? ¿ Por qué privilegiar a quienes no tienen la necesidad de trabajar fuera de casa y dejar de lado a aquellas que, además, deben llevar todo o parte del sustento al hogar?

Me parecería muy injusto que así fuera. De paso fomentaría que la mujer se quede ejerciendo labores rutinarias en su casa, impidiendo que éstas contribuyan con su aporte a la sociedad, que tanto necesita de un equilibrio entre lo masculino y lo femenino.

La mujer que se queda en casa por obligación, no por alternativa, debe aceptarlo todo , sin posibilidades de hacerse respetar en sus derechos básicos, por no poseer los ingresos suficientes para independizarse cuando la situación es abusiva ¡Cuántos casos conozco de mujeres que se quedaron en casa y debieron soportarlo todo, ya que no tenían como sostener una familia por haber dejado de ejercer su profesión u oficio!

Estoy de acuerdo. Debería existir una pensión. Para todos los que ejecutan los trabajos domésticos para el propio hogar, sin especificar si esta iniciativa favorecerá a las mujeres que se quedan dentro de su casa, a las que lo hacen desde el exterior, en forma simultánea a su trabajo y, por qué no, a los hombres, que en algunos oportunidades, deben hacer estas tareas.

Para ser justos esta jubilación debía destinarse a quienes ejercen la función de críanza y educación de los hijos y las labores domésticas, sin tener la obligación de permanecer al interior del hogar. Porque, sin duda, es más fácil dedicarse sólo a las labores de casa que ejercerlas además de otro trabajo.